Se nos perdió la brújula,


El juego es parte de la naturaleza humana y las apuestan son el complemento que hace que el juego genere riesgos y ganancias, dejando ser algo exclusivo de los niños. Las primeras evidencias que tenemos en occidente son las  apuestas a caballos y a los gladiadores, en el circo romano. En la época medieval, había competencia y torneos de arco y flechas, apostando el destino de las ciudades y los reinados. El primer registró en oriente,  es en el 2300 a.C. con los chinos.
Con la revolución industrial en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, se transforma la economía, tecnología y la sociedad,  como se conocía hasta ese entonces. Ya que la demanda de mano de obra, genero  migraciones del campo a la ciudad todo este proceso  se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Estados Unidos y que concluyó entre 1820 y 1840. En toda esta coyuntura nace la industria del entretenimiento.
Los casinos, se iniciaron en salas públicas de música y baile. El término “Casino”,  no significaba más que un conjunto de salas de juego, hasta que en Monte-Carlo, uno de los cuatro barrios (secciones) de Mónaco, situado en un acantilado en la base de los Alpes Marítimos a lo largo de los franceses Riviera , en el Mediterráneo, al noreste de Niza, Francia. En 1856 el príncipe Carlos III de Mónaco, concedió una carta permitiendo una sociedad por acciones para construir un casino. 

En EE UU, se especializo en tomar buenas ideas y mejorarlas, llegando a desarrollar  la grandiosa ciudad de Las Vegas y otros lugares de Nevada, donde la ley permitía algunas formas de juego comercial. La economía de Las Vegas es producto de los grandes y lujosos casinos que llevan funcionado allí desde finales de la década de 1940. El juego en casinos comenzó en Atlantic City, Nueva  Jersey, en 1978 y ha evolucionado de tal manera, que es un lugar turístico mundial.

La industria del entreteniendo en máquinas tragamonedas, llega al Perú con la incorporación, del Decreto Legislativo N° 608, el 11 de julio de 1990. Que legaliza formalmente la explotación de máquinas tragamonedas en el Perú y marcó el inicio de la vida jurídica del juego. Si bien es cierto, luego de 25 años, hemos mejorado mucho en infraestructura y se han formado algunas cadenas de casinos, donde adquieren las máquinas de última generación, al poco tiempo de ser estrenadas en las grandes ferias mundiales, se les presenta un gran problema a la hora de creer y ampliar sus negocios, ya que nos estamos olvidando de algo muy importante, tanto como el marinero que maneja el barco y es la encargada de llevarla a un bues destino. La mano de obra que está manejando estos rentables negocios, es una mano empírica y en muchos casos de baja calidad.
Las 440 salas de juego autorizadas en el país, que representa aproximadamente el 85% de salas legales, están generando ingresos tributarios anuales para el Estado aproximados 170 millones de soles, pero tienen una gran amenaza, no encuentran en el mercado laboral, mano de obra calificada y ante este problema, que están haciendo las entidades educativas del país.

Algunas universidades e institutos ya han dado el primer paso y tienen la carrera de servicios turísticos, desde que Machu Picchu fuera declarada una de las 7 maravillas del mundo moderno,  pero no tienen incluido en su maya curricular, el curso de administración de casinos, lo que genera una gran contradicción, porque es el negocio más rentable de la industria y no estamos formando profesionales, que puedan ver este rubro como una alternativa de trabajo y a su vez contribuyan con su conocimiento en alcanzar la tan buscada “Calidad de servicio” una vez más se nos perdió la brújula.  

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