A la madre Chiclayana en su día



Madre chiclayana, que tu belleza es fruto de la mistura de todas las razas, a eso debemos tu elegancia, tu sazón, tu alegría, tu valentía  y tu gracia.
¡Elegancia! más de una vez premiada, ¡Sazón! internacionalmente deleitada, ¡Alegría! diariamente festejada, ¡Gracia! Que en tu danza esta ensalzada y ¡Valentía! aguerridamente demostrada. Aquí me detengo un momento, para hacer honor a tu esfuerzo perdido en el tiempo.
Gracias a tu valentía madre Chiclayana, el coronel José Balta allá por los años de 1867, escogió a Chiclayo  para su cuartel, cuando bajó de Cajamarca, para enfrentar a su gran adversario “Mariano Prado”  toda esta valentía y liderazgo la podemos encontrar tan bien contada por MIGUEL DÍAZ TORRES, en su Crónica “EPOPEYA CHICLAYANA”,  entre sus detalladas líneas, resalta a nuestra paisana Basilia, líder de piel morena,  que fue nombrada como jefe político y militar del norte y le fue concebido el  título de oficial de mando. Tanto así, fue el liderazgo que ejercía, que luego de su nombramiento respondió:

 “Señor coronel, su lucha la sentimos como nuestra - y volteando, preguntó al medio centenar de personas que le acompañaban:- ¿No es cierto amigos?- a lo que todos en coro respondieron:- ¡Contigo Basilia siempre! “
En las mencionadas crónicas, nos deleitamos con tantas demostraciones heroicas, por parte de nuestros conciudadanos o paisanos, encontramos otro pasaje, descomunal que refleja una vez más, tu valentía y tu coraje, madre Chiclayana.  
 “Por la tarde cuatro mujeres pidieron audiencia con el coronel Balta .Eran la negra Nevado, la mamá Jacoba, la negra Pitinga y la ñata Fidela. El coronel las recibió de inmediato y les dijo: -¿Qué se les ofrece a mis guapas chiclayanas?
La negra Nevado, que era la más habladora y despierta, le respondió por todas las demás:
-Venimos donde su merced a presentarnos como soldaos-pero al ver que el Coronel Balta se sonreía agregó:- no queremos cocinar, ni lavar, queremos echar balas y meter cuchillo”
Esta lucha no duro unas horas, ni termino cuando muere la tarde, inició el 18 de diciembre 1867,  mientras que los techos de la casas, las calles  y hasta la catedral se trasformaron  en un fortín y estratégicamente se escogió al colegio San José, que se ubicaba en el parque principal, al costado de la antigua catedral, que fungió de cuartel general. Esta encarnizada epopeya, no paro  hasta que el pueblo de Chiclayo,  logro la victoria el 7 de enero del siguiente año.  En esa fecha se ganó el sobre nombre de “Heroica Ciudad  de Chiclayo”, tan magníficamente mencionado en el primer párrafo de nuestro querido himno a Chiclayo y para recuerdo de todas las generaciones venideras, se le puso de nombre de la fecha de la victoria, a la calle que está detrás de la catedral.
Madre Chiclayana, tú que forjas y educaste a valientes caballeros y héroes como: Elías Aguirre, Quiñones Gonzalez, Máximo Carranza Villalobos, José Leonardo Ortiz, Almanzor Aguinaga Asenjo  Diego Ferré Sosa, Vicente De La Vega, Pedro Ruiz Gallo, Juan De Dios Lora y Cordero,  Raúl Jiménez Chávez, Santiago Luis González, entre otros, que no dudaron en dar su vida, su conocimiento y sus hazañas por la patria.


Madre Chiclayana eres como el acero,  eres el origen de una idiosincrasia sin igual, que permite forjar a hijos con gran personalidad, eres el inicio y eres el final. 

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