Dicen que las cosas más bellas llegan cuando uno no las busca.
Una tarde de invierno de inicios de la primera década del siglo XXI te conocí, eras tan pequeño y desenvuelto; Iluminabas y llenabas de vida a mamá.
Rápidamente nos hicimos amigos, fuiste la máxima prueba para conquistar el corazón de tú madre. Como olvidar la tarde del sábado familiar en la casa de la abuela Leo, cuando me dijiste después de un juego " Te puedo decir papá" - todos nos quedamos sorprendidos - fue un gran suceso que por tu edad no comprendiste al decir una pequeña frase condicional, generabas un pacto de honor entre dos caballeros, lo que impacto en todos, que solo quedaron como mudos testigo - Corriste a mis brazos y sellamos ese tácito e intrínseco compromiso, como lo hacen solo los grandes amigos, con un fuerte abrazo "claro que sí hijo mio" - respondí, mis ojos se humedecieron porque se sembró en mí algo que desde ese día empezó a crecer y que nos unirá por siempre.
Te he visto crecer, tus logros son los míos y tus tristezas también, te acuesto cada noche y rezamos juntos, así como cuando tienes algún mal sueño, recurro raudamente a tú habitación para darte valor, te he enseñado cada cosa que sabes, desde lo más sencillo hasta lo más complejo...
Me encanta ser tu consejero y que recurras a mi para cualquier consulta o dificultad. estoy refrescando tantos conocimientos gracias a que hacemos juntos las tareas y tus preguntas sobre porque y para que el mundo es así. Eres un gran hermano mayor, eres un gran ayudante, muchas veces me entiendes mejor que tu madre... nunca nadie quiso ser como yo, con el empeño que lo quieres ser tú.
Por eso y tantas cosas más te amo tanto hijito mio, estoy tan feliz de ser tu padre y cumplir juntos este cumpleaños con nuevas etapas y nuevos retos.

Comentarios
Publicar un comentario