Ofelia, mi abuela


Cada vez que nos encontrábamos éramos extraños, sí, mi abuela padeció esa enfermedad donde desconoce a su familia y gente de su alrededor.
Ofelia fue una mujer muy independiente y cuando mi madre tomo conocimiento de su enfermedad, la trajo a Chiclayo, para cuidarla hasta sus últimos días.
Una tarde de abril del 2010 como lo hacia siempre, trataba insistentemente de hacerle recordar quien era Yo, quien era mi madre, donde estaba y porque, pero le duraba tan poco que para disfrutarla opte por hablar con ella de manera muy indirecta.
Pish, Pish, ¿Quién es la dueña de la pensión? – me queda mirando con esos hermosos ojos verdes y un temple forjado por tantas batallas ganadas, me mira y me voltea la mirada. Con insistencia le digo “Quiero alquilar un cuarto, pero me han dicho que una colorada es la dueña” – me mira y después de unos segundos me dice mirando a mi Madre (Esmeralda)  “Esa que está limpiando es la dueña y también da pensión” ¿Cuánto le pagas? pregunto - Me responde rápidamente con soberbia ¡Que te importa! Te ofrezco un trato, ven – se acerca muy intrigada pero cauta, si me da un descuento yo te pago 100 soles – Me mira incrédula y me dice, muéstrame la plata, Yo rápidamente saco el dinero de mi billetera, cerrado el trato - llama a mi Mamá (su hija) y le dice el chico quiere alquilar, pero no tiene mucha plata, es trabajador y honrado déjale algo menos pues, Esmeralda  dice “déjame pensarlo” – el teléfono suena y se retira. Le digo  “porque no le dices su nombre” me mira y me dice, yo le hablo así, no hay que darles mucha confianza – con mucha seriedad. Le digo “ella es Esmeralda de la Oliva Paico” su familia es de Mochumi - como si fuese un rayo la hace pensar y retornar parcialmente y me pregunta ¿Quién es su papá? Ahh es un tal Victor de la Oliva Tello, que le dicen pelo de candela, tiene un camión que reparte sal, me queda mirando con enfado – escucho entre dientes, es mi familia.
Llega Esmeralda – mi abuela se para raudamente y dice, señalándome “Este señor si tiene plata se hace el cojudo cóbrale nomás hija”  se para y se retira de la sala, rumbo a su cuarto.
Ella era mi abuela,  Ofelia y disfrutaba tanto tenerla de retorno, así sea unos segundos…

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