Historias del siglo XX - En la Conso
Como todos los domingos de 1995, solíamos ir a la parroquia nuestra señora de la consolación y no precisamente a escuchar misa.
No había lugar que tenga mayor acogida en Santa Victoria - Chiclayo, que la salida de la misa de 06:00 pm, convocaba a tanta muchachada, algunos se apoyaban a la reja, otros a los carros que estaban estacionados, de vez en cuando salía la señora Orfi (una señora gorda y media jorobada, que solía hacer las lecturas, vender los semanarios y hasta la limosna) a hacernos callar. Algunos pasaban en sus carros paneándose, era el epicentro social, aún no llegaban los centros comerciales, las redes sociales, ni mucho menos en celular. Era el lugar ideal para poder hacer una declaración de amor, dar alguna carta, pedir que llenes algún slam para difundir tus secretos, ajustar cuentas, declarar tu amor hacia alguien , repartir los pases para los quinceañeros de las siguientes semanas, enterarte de todo y más de la semana, si alguien termino alguna relación, si le sacaron la vuelta, si a alguien le gustabas o le dejaste de gustar, en fin, era tan esperado por mi esas pocas horas, todo desaparecía cuando se cerraba la iglesia al finalizar la misa de 08:00 pm, todo esto se tenía que hacer en un máximo de dos horas.
En algunas ocasiones solo veías pasar a la chica que te guste y era más que suficiente, para poder vivir una semana más.
Tenía suerte, era parte del grupo de mayor acogida, en muchas ocasiones se nos juntaban varios pases para fiestas en una misma fecha y decidíamos a cual ir. Carlos, era uno de los líderes innatos, amigueros y que en muchas ocasiones negociaba cuantos pases nos daban y hasta en algunas ocasiones nos decía a cuál ir. Él sabía dónde estarían las chicas más lindas. Los colegios con los que más amistad teníamos era el Santa Angela y el Reina .
En el grupo estaba Carlos, Sergio, Fernando Cañola, Leonardo, Joselo, Daniel, Oscar y tantos más, con los que hacíamos un buen grupo que garantizaba que tu fiesta la pasarían genial. En algunas oportunidades me toco ser chambelán, porque me gustaba destacar y ser el centro de la atención, pero recuerdo con mayor claridad esta ocasión.
-"Ya muchachos, llegaron los pases para el siguiente quinceañero” – llega Carlos con un gesto que no es habitual.- "Es de Griselda” (Nombre ficticio, para no herir susceptibilidades).- Pero hay un problema – me queda mirando directamente a mí.
- ¿Cuál? – respondo completamente sorprendido.-No quiere que vayas, porque a su mejor amiga, le rompiste el corazón – me quede completamente intrigado, porque no sabía a quién se refería.
-Bueno que otras opciones tenemos – respondí tratando de salir del paso.
-Bueno tenemos la fiesta de Rocio, pero no pasa nada y nada más. con tono de incredulidad.- Esta fiesta promete ser una súper fiesta, casi casi, como la de las Kamt-
Los muchachos se repartieron los pases como era habitual en medio de un alboroto. Daniel, se percató que no había cogido un pase y me dice:
-Chacho, ¿Qué? … no vas a ir – me quede callado por un momento y le dije:
-Alucina, no quiere que asista, que dice que le rompí el corazón a su amiga- con tono de sorpresa.
Daniel se queda pensando y me dice ahhh susurrando.
-Te acuerdas que jugamos la botella borracha y te castigaron y chapaste a una mostra” – se nos salió la risa jajaja - rápidamente le digo:
- Cállate mierda, que nadie sabe de esa desgracia.- con tono burlón y entre risas.
-Sabrás que fue su primer beso y espero que al final del juego te declares- acoto Daniel entre risas.
Me quede sorprendido que no sabía si era verdad o mentira… años después Daniel me dijo que no sabía quién era la amiga de Griselda, por la que no me invitaron, pero le pareció tan graciosos ver mi cara de intriga y luego de susto.
Paso la semana tranquila, era primavera, un sol fabuloso, que caracteriza a Chiclayo, se puede escuchar a lo lejos, mientras me cambio como suena el pescado cuando cae en la sartén caliente, luego llega el oler de un bonito frito, con sus yucas cancochadas...
Ya era viernes, día en que nos juntábamos para ir a la salida del colegio Reina para ver a las chicas. Las camionetas station wagon, eran las preferidas, para hacer movilidad y una que otra combi. Ya se hablaba del Tono, de la chica del Santa Angela nadie sabía que yo no estaba invitado. Me dieron una carta de una admiradora secreta, la leí rápidamente y levante la mirada, para ver quien me miraba, pero había tanta gente que era imposible divisar quien me observaba a detalle.
Semanas atrás fue la kermes del aniversario del Reina donde la pasamos recontra shevere. Todos hablaban de la fiesta, con que vestido irían, que grupos estarían y no me quedo otra que planear hacer una táctica para ingresar. Nadie quería vender su pase, era como un tesoro tan preciado que tuve que cambiando mi plan de tantas formas hasta que se me ocurrió una idea genial.
Llego el día, me fue al local aproximadamente a las 10:00 pm, la quinceañera solía bajar dos horas después la escalera justo a la media noche, cuando estaban todos los invitados y se convertía en el centro de la atención, llegue muy bien vestido, peinado con gel, como millonario, perfumado, con los zapatos brillantes, nadie se imaginaria que sería una colado…Estaba un seguridad nuevo en el local que no me conocía y tenía una lista, yo me sabía el nombre de todos mis amigos, pero no podía dejar afuera a nadie, así que pregunte.
- Disculpe caballero buenas noches, me podrá confirmar si ya llego Daniel Garcia. muy serio y pulido.
- Un momento por favor señor – respondió de manera muy rápida y amable el seguridad reviso.- “Aún no, señor.
Momento suficiente para poder ver el nombre de abajo “Fernando Muro” no se estilada andar con ningún documento de identidad, ya que la libreta militar se entregaba a los 17 y la libreta electoral a los 18. No lo conocía en aquella época y con los años llegamos a ser grandes amigos.
-Su nombre por favor - muy amable y hasta temeroso
- Fernando, Fernando Muro - con más seguridad que el mismo Fernando jamás lo escuche, parecía James, James Boom diciéndolo.
Ingrese y no me quedo otra que pasar desapercibido hasta el momento ideal de mi plan.
No me acerque a mi grupo que rápidamente me identificarían, pero por bailar en Brilla América, llegue a ser muy conocido que en cualquier grupo me llamaban para juntarme, contaba algún chiste o alguna anécdota que siempre me hacía pasarla bien y llego la media noche… en un grupo que estaba por la piscina.
Llego la media noche, el locutor de sonido Man (sonido preferido de la época) anuncia que la quinceañera estaba próxima a hacer su ingreso, sonando la música clásica del Danubio azul, se escuchan las palmas al ritmo de la canción, la atmosfera era genial, cada detalle maravillosamente cuidado, las mesas, cubiertas con manteles blancos y rosados, con unos arreglos de flores en alto, las vajillas de porcelana fina, Wisky etiqueta negra en las mesa de los adultos con las hieleras infaltables, me iba acercando esperando mi momento.
Llego el momento de que la quinceañera tiene que tirar el buquet, para escoger al Chambelán, se estilaba que haga la finta dos veces previas y a la tercera era la definitiva, yo seguía agazapado detrás de uno de los parlantes y cuando llego el momento que dejo de mirar ingrese al grupo de muchachos que esperaban tener la suerte que les caiga y le dije “permiso, permiso que soy el elegido, si gano el buquet, les llevo una jarra de cerveza a su mesa” argumento inapelable, para quedar sin competencia de inmediato y sin debate y en eso se hace la cuenta “ uno, dos y tres” - Tal como si fuera el arquero de la selección peruana salte al ángulo y cogí ese tiro desviado y cuando Griselda voltio, no lo podía creer, era Yo, todos mis amigos “oe mira es el Charbel” el locutor de evento me invito a acercarme y me pregunto mi nombre, cosa que hice con tanto gusto y agrado.
Cuando me tocó bailar con la quinceañera le dije de manera muy discreta
- No que no iba a entrar a tu quince- en tono desafiante y galán - Griselda, se ríe y me dice
- Sonríe para la foto que todos nos miran - entre dientes y sonriente.
Cumplí con mi promesa luego de que el papá de la Quinceañera me presento en la Barra con el Barman, indicandole que me de lo que pida... Lleve las jarras de cerveza ofrecidas a los muchachos y la pasamos genial con la quinceañera. Fernando pudo ingresar, después de demostrar su identidad, coincidentemente llega al mismo grupo y nos contó lo que le había pasado en la puerta, muy indignado por cierto y recibió nuestra empatia "ya es el colmo carajo, cada vez estamos peor, Salud carajo"
Empezó la musica y "Los Cholaxos" (Promo del Pardo 1996) ya estaban bailando en coreografía donde raudamente me sume a bailar
Autor: Charbel González Said de la Oliva

Comentarios
Publicar un comentario