Carrera de las 4 avenidas, epicentro del motociclismo Chiclayano.
Esta carrera genero tanta expectativa en Chiclayo que desataría raudamente, un demanda increíble de motos y generaría, que las principales marcas (Honda, Yamaha y Suzuki), no escatimaron en abrir sucursales, en el próspero Chiclayo. Con tantas motos circulando, se formó el primer moto club de Chiclayo, que traería tantas alegrías.
Mi padre el Chueco Gonzalez, la vivió, de
esta manera.
Amaneció, no pudo dormir toda la noche,
por la gran emoción que sentía y junto con su hermano mayor Luis, se levantaron
muy temprano, porque llegaba desde lima, la bici moto “Victoria Avanti”, de 50
CC de motor, dos tiempos y cuatro cambios en el timón, marca Alemana, de diseño
italiano, todo esto gracias a que su tío Enrique de la Piedra Gonzalez,
Chiclayano residente en lima, Miraflores, le hizo el favor a su padre Felipe
Gonzalez Herrera, de comprar una moto, con el dinero que le giro a través del
banco de crédito, en el cual él trabajaba.
Toc, Toc, Toc. Hasta que por fin sonó la
puerta, para confirmar la dirección y posteriormente descargar la tan esperada
moto, que sería una de las 7 participantes de la carrera de las cuatro
avenidas, organizada por Radio Delcar, del señor Ricardo Monyoi, a solicitud de
su hijo Ricardo y Cesar (El chueco). Ricardo (hijo) no hace mucho se había
ganado una Bici moto, en un sorteo de Chicles Adams, lo que género que su padre
le ponga más empeño.
El camión no pudo llegar fácilmente porque
la calle izaga, en esa época era muy angosta, fue todo un acontecimiento la
llegada de la tan añorada caja misteriosa de madera, donde los vecinos se
preguntaban ¿Que estaban trayendo? Ni bien se descargó la caja, los hermanos
Gonzalez Said, procedieron a desarmarla con tal desenfreno, que solo los
adolescentes podrían tener. Cuando la tuvieron al frente, por un momento se
quedaron contemplando sus colores rojo y blanco, sobre todo esos maravillosos
cromos. Cesar ( El chueco) rápidamente se moto en la moto e intento prenderla y
después de varios fallidos intentos, no lo consiguió, ya apoderado de la
frustración, se pusieron a pensar con su hermano y de pronto se iluminaron y
recurrieron a Jaime Quiroz, conocido como la China, el cual se sorprendió, al
escuchar al joven Cesar, con su frescos 16 años, que le pida que por favor se apersone
a su casa, que tenía una moto “Victoria” nueva, de paquete, en casa y no la
podía prender. Con incredulidad, pero por ser vecino y conocía a sus padres,
acepta. “Pero iré en la tarde, que me desocupe”, responde. Llegando la tarde
“La China” recién al verla comprendió, que no era una broma más del “palomia”
Chueco. Al revisarla media hora y de algunos intentos, la predio la
prendió. Recuerda mi padre, que no hacía mucho ruido y que sonaba con una
sincronía, que solo la tecnología alemana podía brindar.
Kamila Said Villanueva, natural del puerto
de eten, madre del Chueco, le dio las intrusiones precisa, de que solo podían
pasear en la moto por la manzana, que era Izaga, Balta, Torrez Paz y 7 de
Enero, hasta que dominara a la perfección la moto, al segundo día, llueve y en
una curva, resbala, Kamila, llego raudamente a recoger la moto y le dijo
“Cesar, no raspes la moto hijito, que a tu papá le ha costado bastante”
anécdota que mi padre, recuerda con mucha gracia, porque su madre, corrió por
la moto, dejándolo en el piso, raspado y mojado.
Lucho, muy apasionado con la limpieza se
encargaba de limpiarla al milímetro, para poderla usar, en más de una ocasión
el chueco, esperaba que su hermano la deje linchesita, para que en un descuido
llevársela raudamente.
Logro el permiso de ir a recorrer
Chiclayo, luego de casi dos meses, de dar vueltas como trompo. Que sería el
inicio de años de motociclista, herencia legendaria que dejara a su
descendencia.
Cuatro meses después se cristalizo la tan
esperada carrera de las 4 avenidas. Se anunció, con gran expectativa en
la radio, como había pocas motos en Chiclayo, no hubo categorías.
Un día antes se tenían que dejar las
motos, en la cochera frente al grifo de los Lecca, para evitar contratiempos y
todo inicie según lo especificado.
Llego el día
Domingo, 16 de abril de 1961 a dos días,
del día central del aniversario de Chiclayo, Se pactó la partida en Balta y
Bolognesi, 09:30 de la mañana, para ganar, se tenía que dar 5 vueltas, por las
cuatro avenidas que circundaban Chiclayo, en el menor tiempo posible.
Las avenidas son “BOLOGNESI, SÁEZ PEÑA, PEDRO RUIZ Y
LUIS GONZALEZ”. Recorriéndolas en ese orden. Un día antes se tenían
que dejar las unidades en la cochera frente al grifo Leca (ESSO). Los
entusiastas motociclistas prepararon a sus motos y les quitaron los accesorios,
para que pesen menos. Mi padre como ya recorría todo Chiclayo, por casi cuatro
meses, había estudiado cada metro, conocía la pista a la perfección y le tenía
mucho respeto, a la esquina de Sáez Peña y Pedro Ruiz, porque en uno de sus
recorridos se resbalo, ganándose su respeto. Por muchas tardes, recorría esa
esquina, como si estuviera de competencia, recurrente caídas, fueron dándole la
entereza. Sabía que dominar esa esquina, era el secreto para ganar la carrera.
No paro hasta dominarla a la perfección. Se dio cuenta con la práctica constate
en una caída, que por instinto colocaba una pierna, así que deslizando la
pierna, izquierda a 40 grados aproximadamente, le daba la estabilidad que se
necesita, al momento entrar a una curva. Para hacer un menor recorrido se
pegaba a la esquina, sin perder mucha velocidad y sobre todo esquivando los
baches.
Había tanta gente, el reconocido
periodista Santiago Ortega Peña, daría la partida, nadie imagino que esta
competencia generaría tanta expectativa, en el aniversario de Chiclayo, parecía
que se estaría desarrollando una carrera profesional. Las cuatro avenidas
estaban abarrotadas de gente. Mientras que se colocaban en la partida, los
amigos y vecinos, como el entusiasta Julio Montenegro Gómez, donde despertó su
pasión por las motos, que llego a promover viajes de la delegación de chiclayo
en su camioneta. El descendiente de italiano Siso Botey y demás amistades. La
gente se acercaba a tocar las motos y tomarse fotos. Que felicidad mi padre
sentía, siempre atento y dispuesto, sobre todo si era alguna señorita, que le
brindara alguna mirada discreta, al cual el correspondía con galantería y una
sonrisa (Épocas galantes) Entre ellos recuerda, al Cholo Chafloque, Ricardo
Monyoy, Oscar entre otros…
Ya en la moto, El chueco, cierra los ojos
y recorre mentalmente la pista, tenía claro cada bache, cada hueco, cada caída
y sobre todo “la esquina” que el sabia daría más de un problema, sin
menosprecias a las demás.
Llego el momento, lo motores empezaron a
sonar cada vez más fuerte, su estrategia, no era ir alocadamente rápido, sino,
no caer en ninguna esquina, estrategia muy certera.
Arrancaron los 7 entusiastas
motociclistas, no todas las motos fuero nuevas, algunas de ellas fueron
“Hechizas” armadas con gran habilidad en los talleres locales.
Entrando a la primera curva y cayó el
primero y seguíamos firmes entre los aplausos y algarabía del público, se
escuchaban a las motos con los motores mangueados (acelerados) pasar raudamente
y llego el momento de pasar la esquina temida y traicionera, era momento de
poner en práctica lo aprendido todos esos días, sin que nadie se diera cuenta,
porque la idea era que crean, que no le preste importancia. Levante la pierna
incliné la moto, ingrese de la manera estrictamente practicada y tome la
delantera, sentí que algunos cayeron, pero no tenía retrovisor, para ver quien
fue. Seguí como alma que lleva el diablo y no pare hasta la meta y repetí la
estrategia al punto que llegue a alcanzar a algunos rezagados, hasta que llegue
a la meta, si compeone en la carrera de las 7 avenidas.
Me recibieron con algarabía, mis padres,
mis amigos, vecinos y tanta gente que no conocía, pero he hicieron sentir en
familia.
Se realizaron 2 competencias más, con ese
nombre. Llegaron motos de mayor cilindrada, destacaron Lucio Távara en 125 y el
Gato Fernandez en 250. La marca japonesa Honda, fue la preferida y las competencias
aumentaron su distancia, recorriendo los distritos aledaños Chiclayo – Pimentel
– Santa Rosa Monsefu – Chiclayo, donde mi moto no tuvo cabida.
Creamos el Moto club de Chiclayo, donde
entusiastas como, mi compadre Julio Montenegro Gómez, no llevaba en su
camioneta hasta Piura, Catacos, donde el Papá de los Hidalgo Ortiz, nos
brindaba la mejora acogida, por una semana, donde dejábamos a Chiclayo en las
mejores posiciones.
Modelo de moto ganadora
Cesar es el de la derecha
Cesar antes de partir
A la derecha Felipe Gonzalez Herrera a la Izquierda Siso Botey
Camila Said Villanueva (Madre de Cesar)
Cesar en el centro de Chiclayo







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