Padrastro en el siglo XXI o Padre Pro




La fábula y lo cuentos conjugaron a través del tiempo, para que generar una imagen tenebrosa. En los cuentos, la madrastra es siempre la mala, encargada de hacerle que la vida sea triste y romper las ilusiones de la doncella sin suerte, con un destino próximo a cambiar súbitamente por la gracia de un codiciado príncipe azul, que será deslumbrado por la hijastra hecha princesa donde la magia solo tiene un límite, pero a su vez es tiempo suficiente para enamorar y deslumbrar.

Los medios de comunicación frecuentemente nos informan en titúlales, sobre el padrastro, aquel borracho, que maltrata, golpea o viola, quebrando hogares rotos, abriendo heridas en cicatrices. Por lo que recurrí a la Real academia de la lengua española a encontrar el significado académico de esa palabra, que tiene que soportar en muchas oportunidades, lo más ruin de esta sociedad.

Investigando el papel del padrastro en esta nueva sociedad, donde cada vez, es más frecuente ver que los matrimonios se rompen al poco tiempo de ser formados, con el argumento más común “incompatibilidad de caracteres” investigue sobre su significado en el diccionario de la RAE y encontré que uno de sus significados literalmente es “Mal Padre”

Analizando más a detalle la historia del fresco pasado, donde la mujer estaba privada de trabajar y se veía envuelta en la desesperanza y la miseria, al ser abandonada por su esposo o marido y tenía que afrontar todos los gastos, sin un ingreso fijo y con el maltrato de la sociedad, al ser mal vista… No le quedaba muchas opciones, pero por amor a sus hijos tenía que escudriñar una desesperada solución. En muchos casos tuvo que dejar entrar en su cama y su hogar a alguien (el que sea) que supla el vacío económico dejado por aquel hombre, que algún día le juro amar.

En el siglo XXI los tiempos están cambiado, tenemos una generación donde encontramos a una mujer con mayor preparación, que ha ganado muchos espacios laborales y encontramos que una mujer divorciada o separada, no es una novedad en el barrio. La sociedad valora su esfuerzo, porque ahora tiene hijos con necesidades económicas cubiertas y espacios afectivos con menos carencias.

Este tipo de madre trabajadora, está elevando el perfil de un padrastro del siglo XXI, ya no necesita de un hombre para cubrir las necesidades económicas de su hogar, en muchos casos, prefieren seguir sola que mal acompañada. Ahora para poder entrar a su cama y a su hogar, se necesita mucho más que poder adquisitivo.

Hablando en términos económicos, al disminuir la demanda, se tiene que mejorar la oferta, por lo que se crea un nuevo concepto, que no guarda relación en el desempeño, pero si en su origen, por lo que lo denominaremos “Padre Pro”

El PADRE PRO, para ganar el corazón de una mujer separada, entiende que es más complicado, que el de una mujer sin hijos, ya que no tiene miedo al fracaso, porque simplemente, ya lo supero y sabe que para ello solo se necesita, no dejar de respirar. Adicionalmente al cortejo habitual, le suma, generar la confianza que será un buen padre pro, sin perder el equilibro de ser un buen amigo, galán, seductor y furtivo amante, que podrá despertar ese deseo esquivo.

UN PADRE PRO, tiene que tener siempre claro, que el mayor tesoro para su pareja es su adorado hijo y jamás ponértela en la disyuntiva de su hijo o él… recuerda su bebé, es parte de ella, son un solo ser y antes de ser mujer, es madre.

EL PADRE PRO ya no ingresa rápidamente a un hogar, tiene que cumplir muchos filtros, entre ellos el principal, una salidita al parque, que es el mejor escenario, para ver cómo uno desarrolla la aspirante función. Sabe que será avaluado a detalle, cómo una leona ve a su presa, analizando cada movimiento, detalle, palabra, tono o gesto. Luego vienen otros filtros, donde son secundarios en algunos casos, pero no menos importantes como la familia, que no solo buscan un buen hombre, sino un buen padre para su nieto o sobrino. Los amigos, donde uno tiene que ser simplemente encantador.


Al ingresar al hogar tiene claro que brindara un servicio no remunerado, donde desarrollara las actividades intangibles, que son el objeto principal del hogar, para proporcionar la satisfacción de necesidades de todos los integrantes. Porque el nuevo hogar tiene ganas rezagadas de ser feliz. 

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